Joe Maddon. (Chris O'Meara/AP)

ST. PETERSBURG - El gerente general Andrew Friedman y el resto de la directiva de los Rays han observado lo mismo que ha visto todo el mundo. Han presenciado a diario cómo avanza una temporada exasperante en la que los Rays llegaron al miércoles con el peor récord en Grandes Ligas.

El club de Tampa Bay no se había visto tan mal desde que se llamaban los Devil Rays. Llevan siete días con el peor récord en el béisbol. No habían estado tan por debajo de los .500 desde que terminaron la campaña del 2007 con foja de 66-96.

El manager Joe Maddon ha mantenido la misma actitud positiva de siempre, pero los primeros dos meses y medio de la temporada lo han desconcertado. ¿Cómo es posible que su equipo, el que muchas personas pronosticaron alcanzaría y hasta ganaría la Serie Mundial, tenga marca de 24-42? ¿Cómo es que este equipo de los Rays, que tiene la nómina más alta en la historia de la franquicia y lo que aparenta ser una combinación ideal de talento, puede ser el peor de Grandes Ligas?

Pero la pregunta más importante para los Rays tiene que ver con el futuro, no con los motivos por los que se encuentran en semejante bache.

"Quiero pensar que es difícil que a un grupo de jugadores tan bueno le vaya mal por tanto tiempo sin que tenga un repunte", dijo Maddon.

Ha habido momentos en que el pitcheo abridor de Tampa Bay se ha visto afectado por las lesiones de Matt Moore, Jeremy Hellickson y Alex Cobb. Pero éste último ya está de regreso, el as David Price lleva una proporción de ponches y boletos histórica y Chris Archer continúa desarrollándose como un abridor de primera categoría. El veterano Erik Bedard también le ha brindado estabilidad a la parte trasera de la rotación.

Una de las cosas que los Rays necesitan es que los abridores lancen más innings en los partidos, ya que han ganado apenas cinco de los 34 compromisos en que su abridor ha tirado menos de seis episodios.

Los relevistas de los Rays encabezan las Grandes Ligas en entradas de labor y se vieron sobrecargados al principio de la temporada.

Grant Balfour, quien firmó con el club por dos años y US$12 millones, perdió el puesto de taponero. Pero con desempeños sólidos de Jake McGee, los dominicanos Joel Peralta y Juan Carlos Oviedo, Brad Boxberger y César Ramos y algunas opciones disponibles en ligas menores, hay esperanza para el cuerpo de relevistas de Tampa Bay.

El reto en este momento es el mismo de siempre: anotar suficientes carreras para respaldar al cuerpo monticular. Los Rays se encuentran en el último lugar de la Liga Americana en carreras anotadas. Han sido blanqueados en 10 ocasiones. En 44 partidos este año, han anotado menos de cinco carreras y tienen marca de 10-34 en dichos compromisos.

"Nunca hemos sido una potencia en cuanto a ofensiva se refiere. Ese jamás ha sido nuestro modus operandi. Siempre hemos lanzado bien y jugado buena defensa," dijo Maddon.

Los Rays consideran que sus problemas a la hora de anotar carreras se deben a varios factores, pero están claros en que todos sus bateadores han rendido menos de lo que se les considera capaz, dados sus historiales.

Por ese motivo, es comprensible que los Rays mantienen viva la esperanza. Creen que tienen un roster talentoso, capaz de llegar lejos en octubre sin importar cuántos de sus jugadores estén lesionados o qué tan grande sea la desventaja que enfrenten en las posiciones.

Es por eso que Maddon exhortó a sus pupilos a llegar a la marca de .500 y ver qué pasa de ahí en adelante. Parece un reto intimidante, pero el piloto señaló que los Rays se han encendido de tal manera en otras ocasiones. En julio del 2013, por ejemplo, tuvieron marca de 21-5.

Hay una actitud de urgencia a la vez que el club trata de entrar en ritmo.

"Definitivamente se trata de algo que este equipo puede lograr. No hemos jugado al nivel del que nos creemos capaces de jugar", dijo el intermedista Ben Zobrist. "Consideramos que en algún momento va a pasar. Sólo esperamos que cuando suceda, no sea demasiado tarde".

A medida que se van acumulando las derrotas, han empezado a surgir rumores de que Price, Zobrist y el jardinero Matt Joyce podrían estar disponibles en el mercado de cambios, lo cual le permitiría a los Rays reabastecer su finca, ahorrar dinero y enfocarse en la próxima temporada. Pero Friedman indicó que no le ha dado mente a la posibilidad de que los Rays puedan ser "vendedores" cuando de acerque el 31 de julio, la fecha límite para cambiar a los jugadores sin que éstos tengan que pasar por la lista de waivers.

Los Rays tienen casi todo su roster bajo contrato por varios años más. Por lo tanto, sus planes toman en cuenta el 2015 tanto como el 2014. Es imposible pronosticar qué pasará en julio ni más adelante, pero todo luce indicar que Tampa Bay pretende mantener intacto su núcleo.

"Si no confiáramos en el talento de este grupo, nuestra mentalidad probablemente sería otra. Pero sí tenemos fe en ellos", dijo Friedman. "Cuando despertemos en algún momento, ojalá estemos en medio de la pelea. Eso no es posible si no tienes el talento necesario. Pero nosotros tenemos la seguridad de que contamos con ese talento".

La temporada de los Rays depende de que esa convicción resulte ser una realidad.