Kirk Gibson y Tony La Russa.

PHOENIX - Hay brisas de cambio en Arizona, donde Tony La Russa ha empezado poco a poco a realizar las tareas de su nuevo cargo como "máximo directivo de béisbol".

La gran interrogante es cuántos cambios habrá en la gerencia de los Diamondbacks. Específicamente, todos quieren saber cuál será el destino del gerente general Kevin Towers y del manager Kirk Gibson.

En el caso de Gibson, el piloto se ha expresado de la mejor manera posible en cuanto a apoyo público por La Russa se refiere. De hecho, el sábado reveló que La Russa-ganador de 2,728 juegos y tres Series Mundiales en 33 años como dirigente de Grandes Ligas-ha estado en contacto con él y hasta han empezado a hablar de estrategias dentro del manejo de un juego.

"Hemos sostenido algunas conversaciones y me manda textos ocasionalmente", dijo Gibson, cuyos Diamondbacks llevan marca de 23-36 en lo que va de esta temporada. "Él tiene mucho que hacer, tratando de conocer la organización, la gente, los jugadores. No hablamos todo el tiempo, pero él se comunica lo suficiente para hacer llegar su punto de vista".

Gibson no se ha visto indignado ante la idea de que alguien nuevo lo esté supervisando dentro de la organización. De hecho, ha sido todo lo contrario.

"Yo le dije desde el primer día que quiero saber si tiene sugerencias, si haría algo diferente (durante un partido)", dijo Gibson, quien lleva récord de 313-315 como manager de Grandes Ligas en Arizona desde el 2010. "Siempre apunto todo y quiero saber lo que él piensa, con tantos juegos que ganó como manager".

Empezando su carrera como piloto en 1979 con apenas 34 años, La Russa dependió de muchos mentores para convertirse en un manager exitoso con los Medias Blancas, Atléticos y Cardenales. Los nombres que más se mencionan de los que tuvieron mayor influencia sobre La Russa son Roland Hemond (quien pertenece hasta hoy en día a la organización de los Diamondbacks), Paul Richards y el Salón de la Fama Sparky Anderson.

Ahora Gibson dice que quisiera imitar hasta cierto punto lo que hizo La Russa en sus inicios como dirigente: Aprender de los que tienen más vida en el béisbol.

"Él siempre hizo eso durante su carrera", dijo Gibson. "Cuando vino, pensé que yo podía ser uno de esos de su círculo, para aprender como aprendió él. Funcionó muy bien para él y podría funcionar muy bien para mí".

Gibson reveló que La Russa le habló de una estrategia específica del jueves, una victoria de Arizona sobre Cincinnati en la que el derecho Josh Collmenter se enfrentó al mínimo de 27 bateadores. El manager no quiso dar detalles sobre dicha estrategia, pero se vio entusiasmado de poder usarla en un futuro y sólo concedió que era una medida fuera de lo tradicional-algo muy común con La Russa durante su carrera en la cueva.

"Así es que aprendes", dijo La Russa. "Le presenté una situación que surgió y le dije, 'Aquí hay una prueba'. Él escuchó y no se ofendió. Sabe que estoy de su lado".

Precisamente, a Gibson se le preguntó si cree que esta parte de la temporada es como una prueba para salvar su puesto como manager. La respuesta fue contundente: El capataz sigue enfocado en una mejoría de los Diamondbacks del 2014, luego de su desastroso abril de nueve victorias y 22 derrotas.

"No pienso de esa manera, sino en tratar de mejorar cada día, tratar de preparar este equipo cada día para que mejore", manifestó Gibson, quien cumplió los 57 años el miércoles pasado. "Estamos en medio de la temporada ahora mismo y tenemos una responsabilidad en lo que hacemos todos los días en nuestros papeles. Después de ahí, todo se resolverá de una manera u otra".