Aroldis Chapman. (Rob Tringali/GettyImages)

GOODYEAR, Arizona - Por la mayoría de los casi cinco años que ha pasado en los Estados Unidos como desertor cubano y lanzador de los Rojos, los mundos personales y de béisbol de Aroldis Chapman raramente han orbitado a su alrededor en armonía.

Este podría ser el año en que las estrellas se alineen y Chapman encuentre paz en casa y vaya de la mano con el éxito que ha tenido en la loma. El año pasado, su familia comenzó a reunirse de nuevo después de que sus padres desertaron Cuba para llegar con bien a los Estados Unidos.

El resto del rompecabezas cayó en su lugar este invierno. La hija de cuatro años de edad que Chapman no conocía, Ashanti, y la madre de ésta, Raildelmi, también lograron salir de la isla.

"No podría pedir más de lo que la vida me ha dado hasta ahora", le dijo Chapman a MLB.com. "Tengo a todos los miembros de mi familia conmigo. Eso es todo lo que necesito".

Ashanti nació pocos meses después de que Chapman desertara durante un torneo en Rotterdam en julio del 2009. Aunque él y la madre de su hija ya no son pareja, el lanzador se encarga de mantenerlos y la familia está unida en su residencia en el sur de la Florida.

Chapman, quien cumplió 26 años el 28 de febrero, se perdió la oportunidad de ver nacer y crecer a su hija por varios años. Y aunque la separación forzada ha terminado, Chapman reconoce que la primera reunión con su primogénita no creará automáticamente un lazo familiar. También hubo temores y dudas.

"Fue muy emotivo", comentó Chapman. "Al mismo tiempo, hubo sentimientos encontrados. Estaba preocupado. No sabía de qué manera ella iba a reaccionar. Nunca antes me había visto en persona. Yo nunca la había visto antes. No sabía quién era yo. Me refiero a que, teníamos fotografías y la había visto y hablado con ella en el teléfono, pero nada personal. Me preguntaba a mí mismo qué iba a pasar, ¿Cómo iba ella a reaccionar? ¿Qué me va a decir? Seguimos conociéndonos mutuamente".

Por supuesto, Ashanti es todavía muy joven para apreciar que su padre es uno de los lanzadores más eléctricos de Grandes Ligas quien ha llegado a lanzar rectas de 105 millas por hora. Ella tampoco sabe que su padre ha sido llamado en dos ocasiones al Juego de Estrellas por la Liga Nacional y ha logrado fama y éxito por su potente brazo zurdo y su contrato de $30 millones que firmó con los Rojos en enero del 2010.

Chapman tiene planeado llevar a Ashanti a algunos de sus juegos para que vea a su padre sellar una victoria como taponero de los Rojos esta campaña. Pero el zurdo también espera que su hija comprenda el por qué no lo tuvo a su lado todos estos años.

"Por supuesto, estaré feliz de que ella me vea lanzar esta temporada", dijo Chapman. "Sé que el tiempo volará y ella comenzará a entender lo que hago. Quiero que comience a ver lo que hago y por qué estoy aquí.

"Sé que con los años llegará el momento en que ella entienda por qué me fui. También entenderá por qué estaba en este país y por qué llegué aquí. Ella entenderá que todos estos años que no estuve a su lado, lo hacía por ella. Ella entenderá por qué no estaba en casa".

Ha habido momentos durante la carrera de Chapman en Grandes Ligas en los que repentinamente perdió su dominio sobre la loma y posiblemente tenía su mente en otra parte. De sus cinco oportunidades de salvamento desperdiciadas el año pasado, dos llegaron en partidos consecutivos el 16 y 19 de mayo. Uno de esos juegos fue una dolorosa derrota en Filadelfia donde cedió jonrones espalda con espalda para quedar tendidos en el terreno.

Chapman nunca tuvo excusas para sus malas actuaciones, ni le hizo saber al mundo fuera de los Rojos lo que estaba sucediendo fuera del terreno de juego. Entonces no se podía saber si estaba distraído, si sus lanzamientos estaban mermando, o si los bateadores de la oposición simplemente fueron mejores que él ese día.

La expectativa es que una vida feliz en familia pueda eliminar una de esas interrogantes en el pitcheo de Chapman.

"No pudimos hablar mucho de ello el año pasado, pero definitivamente era algo que gravitaba en su mente todo el año", declaró el gerente general de los Rojos Walt Jocketty acerca de la hija de Chapman. "Trató por mucho tiempo de traerla aquí. Ahora está más tranquilo con su familia unida y su enfoque debería estar 100% en el béisbol. Antes era bastante bueno.

"Esta primavera se ve más relajado, más cómodo con todo. Creo que es más natural. Ha adquirido más experiencia aquí, se siente más cómodo ahora viviendo en este país".

La temporada pasada, Chapman tuvo una efectividad de 2.54 en 68 presentaciones con 38 juegos salvados en 43 oportunidades, 29 pasaportes y 112 ponches. También tuvo 38 rescates en 43 intentos en 2012. Para mantenerse como un cerrador de élite en un equipo contendiente como Cincinnati, el cubano no cree que deba cambiar mucho en el terreno de juego. "Voy a tener el año que quiero", destacó Chapman. "Quiero seguir preparándome para seguir consiguiendo lo que yo quiero".

Con Ashanti, la madre de la niña y sus propios padres seguros en los Estados Unidos, Chapman puede decir que finalmente tiene todo lo que quiere - y necesita - fuera del campo de juego. Si el lanzallamas obtiene lo que desea sobre la loma como lo ha tenido en las últimas cuatro campañas, sería entonces la armonía personificada.