Bengie Molina. (AP)

Una de las imágenes memorables en la historia de los Rangers de Texas es la del catcher Bengie Molina saltando a los brazos del taponero Neftalí Feliz cuando el equipo conquistó su primer título de la Liga Americana.

Tres años después, el puertorriqueño regresó a los Rangers al ser contratado el martes como coach de primera base e instructor de receptores. El fichaje completa el cuerpo de asistentes del manager Ron Washington para la próxima temporada.

"Mis recuerdos... todos estaban muy relajados y se divertían", comentó Molina sobre su corta estadía con Texas, que culminó con una derrota en la Serie Mundial. "Me hicieron darme cuenta lo divertido que se supone que sea este deporte".

Molina jugó la última de sus 13 temporadas en la Grandes Ligas en 2010, cuando llegó a Texas en un canje con San Francisco, y participó en la primera Serie Mundial de la escuadra. La última vez que estuvo detrás del plato fue en el quinto y decisivo juego de la serie entre Gigantes y Rangers, que ganaron los primeros.

Debutó con los Angelinos, entonces de Anaheim, y luego vistió los uniformes de Toronto, Gigantes y Rangers.

Los Rangers también anunciaron que Bobby Jones, un manager en Triple-A, será el coach asistente de bateo.

Molina se desempeñó la campaña pasada como coach de bateo con los Cardenales de San Luis, monarcas de la Liga Nacional. Dos de sus hermanos menores son catchers en Grandes Ligas, incluyendo Yadier, astro de los Cardenales y candidato al galardón al Jugador Más Valioso.

José Molina es agente libre, tras jugar la temporada pasada con Tampa Bay.

Bengie, de 39 años, dijo que fue fácil irse de San Luis a un trabajo con los Rangers que considera como un ascenso.

"Es una gran oportunidad para mí, no sólo para ahora, sino para el futuro", indicó. "Creo que tengo muchos conocimientos en diferentes áreas del deporte, y puedo ayudar a cualquier en este momento".

En su carrera como jugador, Molina bateó .274, ganó dos Guantes de Oro y conquistó la Serie Mundial en 2002 con los Angelinos.

Uno de sus mejores momentos con Texas fue un partido contra Boston el 16 de julio de 2010, cuando bateó para el ciclo.

"Es un ganador. Creo que es respetado y tiene credibilidad", elogió Washington.