Matt Holliday. (Matt Slocum/AP)

SAN LUIS - Para ganar un campeonato, usted no se puede conformar con apoyarse en una sola estrella, sino más bien es importante disponer de un escuadrón productivo de 25 peloteros. A veces hasta necesita más.

Pero ciertamente urge contar con hombres curtidos en experiencia, de ese tipo de veteranos que tarde tras tarde sean capaces de dar la talla a la hora buena.

El jardinero izquierdo Matt Holliday llena ciertamente ese molde para los Cardenales de San Luis, que están a dos victorias de ganar su segunda Serie Mundial en apenas tres años.

"Matt es un pelotero especial", proclamó el dirigente de los Pájaros Rojos, Mike Matheny, al referirse al poderoso bateador derecho, uno de los peloteros de los Cardenales del 2013 con más experiencia previa en la postemporada. "Es un líder ejemplar en nuestro equipo por la forma como se encarga de sus asuntos. Es una roca firme para nosotros".

La primera Serie Mundial de Holliday fue precisamente frente a los Medias Rojas de Boston en 2007 con el uniforme de los Rockies de Colorado. En aquella ocasión promedió .294, con tres carreras impulsadas.

Firmado bajo un contrato de siete años y $120 millones que lo mantendrá con la novena de San Luis hasta fines de la temporada de 2017, Holliday conformó la novena de los Cardenales que conquistó el Clásico de Octubre de 2011, sobreviviendo en cuanto a permanencia con la divisa a las partidas del legendario baluarte de San Luis, el dominicano Albert Pujols y el experimentado "Puma" Lance Berkman.

El excelente receptor boricua Yadier Molina y el tercera base David Freese figuran entre los que también permanecen con el equipo de Missouri, pero este último no es ni la sombra -en cuanto a su productividad en el actual Clásico Mundial se refiere- de aquel baluarte que fuera el Jugador Más Valioso de la finalísima beisbolera hace dos años.

"Apenas existe un pequeño grupo de peloteros [en la actualidad] que son capaces de hilvanar una hoja de vida como la suya por un prolongado período, ya que usted observa sus números -casi 1,000 impulsadas y apenas tiene 33 años de edad- y son impresionantes", elogió el capataz de los campeones de la Liga Nacional. "Y Matt tuvo un gran juego [el sábado]. Necesitábamos que alguien sacase la cara por nosotros y él lo hizo [al impulsar tres de las cinco rayitas de San Luis en ese encuentro]".

Las estadísticas hilvanadas por Holliday son un fiel reflejo de su rendimiento. Para el momento de iniciar el cuarto partido de la Serie Mundial encabezaba a los Cardenales con cuatro carreras impulsadas y promediaba un jugoso .385. De paso, sumaba nueve remolcadas en la actual postemporada.

Es como si Holliday quisiera reivindicarse por la Serie Mundial de 2011 con los Cardenales, cuando tuvo un alto promedio de embasamiento (.385), pero su porcentaje de bateo fue de .158, con ninguna carrera impulsada.

Matheny no es el único que se desborda en elogios para el guardabosque izquierdo de los Cardenales. De hecho, el mánager de los propios Medias Rojas, John Farrell, considera que el nativo de Stillwater, Oklahoma, ha sido como una pesadilla para el cuerpo de pitcheo bostoniano.

"Pareciera que cada vez que hay hombres en base, él está parado en el cajón de los bateadores", manifestó Farrell a una pregunta de lasmayores.com. "Es una de esas cosas curiosas, usted ve ese tipo de situaciones difíciles y allá va Holliday con un bate en la mano.

"Siempre ha sido un bateador agresivo", calificó Farrell de Holliday, a quien conoce bien porque el hoy pelotero de los Cardenales fue el jardinero izquierdo de los Atléticos de Oakland en la Liga Americana en la época en la que el hoy dirigente era el instructor de lanzadores de los Patirrojos. "Obviamente, para tener la clase de éxito que lo caracteriza hay que ser bien talentoso y él lo es".

¿Cómo limitar el daño de un bateador de la talla de Holliday en situaciones de apremio, aparte de ponerse a rezarles a todos los santos cuando le toque consumir turno?

"Lo que necesitamos hacer es tratar de impedir que los tipos que batean antes que él se embasen para de esa manera minimizar el daño que él pueda infligir", concluyó Farrell, obviamente quitándose el sombrero ante uno de los grandes bateadores de la actual postemporada.

Valga apuntar que los Medias Rojas no pudieron ejecutar el domingo la primera parte de ese plan, que era mantener fuera de base a los hombres que consumieran turno antes que Holliday, pero sí se las ingeniaron para contener al tercer artillero de los Cardenales con hombres en circulación.

En este sentido, cuatro hombres se quedaron varados con Holliday al bate en el cuarto juego de la Serie Mundial. Estará por verse si los Medias Rojas también pueden maniatarlo el lunes, cuando se celebre el último encuentro de 2013 en el hermoso Busch Stadium de San Luis con la finalísima beisbolera igualada 2-2.