David Ortiz. (Charlie Riedel/AP)

BOSTON - Cuando Shane Victorino le conectó cuadrangular con bases llenas al dominicano José Veras en el séptimo inning del Juego 6 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, los Medias Rojas ya estaban encaminados a un triunfo para eliminar a los Tigres.

Y cuando el japonés Koji Uehara ponchó al cubano José Iglesias para sacar el tercer out del noveno inning y preservar una victoria por 5-2, Boston selló su primer pase a la Serie Mundial desde el 2007.

Son pocos los que quedan de aquella edición de los Patirrojos que se coronaron ese año al barrer a los Rockies de Colorado. Para ser preciso, son Jacoby Ellsbury, Jon Lester, Dustin Pedroia y el dominicano David Ortiz.

¿Y los que quedan del equipo campeón del 2004, cuando Boston conquistó su primer título del Clásico de Otoño desde 1918?

No se trata de "los", sino uno solo: Ortiz. A sus 37 años, "Big Papi" goza más que nadie este banderín de la Liga Americana, el tercero que celebra el quisqueyano desde que se unió al equipo en el 2003.

"Tú no sabes cuántas veces más esto te va a pasar", dijo Ortiz entre gritos, celebraciones y champán en el Fenway Park. "No sé cuántos años más yo podré jugar".

El renacer de los Medias Rojas-que pasaron del sótano de su división en el 2012 a lo más alto del Joven Circuito en un solo año-también ha sido un resurgir para Ortiz, quien en el 2012 se vio limitado a 90 juegos debido a una lesión en el tendón de Aquiles derecho.

Este año, por fin recuperado de sus dolencias, tuvo una campaña sólida con el madero con promedio de .309, 30 jonrones, 103 empujadas y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .959 en 137 partidos. Pero más allá de sus números individuales, Ortiz ha visto florecer un nuevo espíritu triunfador en el clubhouse de los Medias Rojas.

Ahora bien, lo logrado por esta edición de Boston ha superado las expectativas de todos, ya que el equipo pasó de ganar 69 juegos en el 2012 a 97 este año.

¿Pensaba el oriundo de Santo Domingo que su equipo podía llegar tan lejos en tan poco tiempo bajo el mando del nuevo manager John Farrell?

"Ni cerca, ni remotamente", dijo Ortiz al respecto. "Pero yo sí sabía que cuando escogieron al dirigente que tenemos, a John, que las cosas iban a cambiar. No me imaginé que iban a cambiar tanto como hasta ahora, pero yo sabía que íbamos a tener una buena temporada".

En estos playoffs, Ortiz aumentó su figura como leyenda de los Medias Rojas al dar cuadrangular con bases llenas para empatar de manera dramática el Juego 2 contra Detroit y, en efecto, cambiar el rumbo de la serie. Y claro, todos recuerdan sus tres batazos de oro en la postemporada del 2004, cuando Boston por fin rompió la "Maldición de Babe Ruth" y ganó su primera corona en 86 años.

Ahora, mientras busca de un tercer anillo de campeón, Ortiz ve una cualidad luchadora en este equipo.

"No tenemos el talento que teníamos en el 2004 o el 2007, pero tenemos jugadores que toman la cosa personal", dijo el bateador designado. "Cuando le llegan su momento tratan de hacer lo mejor que pueden. Eso es lo que nos ha llevado a donde estamos".

A esta altura de su carrera, Ortiz no sabe cuántas oportunidades más tendrá de volver a celebrar con champán el último juego de la temporada. Por eso no quiere dejar que pase el momento sin gozarlo.

"Ya yo estoy poniéndome viejito", dijo el toletero con una risa. "Sabes que tuve una lesión el año pasado y gracias a Dios me he recuperado bastante.

"Pero ya se están dando señales de que este juego no es para siempre y que los momentos como éste tienes que disfrutarlos a plenitud".