Miguel Cabrera celebra junto a sus compañeros. (Jim Mone/AP)

MINNEÁPOLIS - Cuatro años después de que el corazón de los Tigres quedó destrozado en esta ciudad, cuando fueron eliminados por los Mellizos en 2009, los felinos finalmente pudieron celebrar en Minnesota.

Comparado con aquel entonces, la lucha por la División Central de la Liga Americana es muy diferente ahora -esta vez no involucró a los Mellizos - y este es un equipo de Detroit muy diferente al que disputó aquel juego de desempate en contra de Minnesota en 2009. Incluso el estadio es diferente, un ambiente distinto en el Target Field.

No obstante, mientras los Tigres lograron su tercer banderín divisional de manera consecutiva el miércoles por la noche con una victoria por 1-0, el significado de lo que sucedió en 2009 contra el presente es notable.

El equipo que pasó años tratando de ser mejor que los Mellizos ahora ha igualado su dinastía. Aunque las metas de los felinos este año van más allá de simplemente ganar el banderín, querían asegurarse de disfrutar el momento al máximo.

"Ser parte de aquella escuadra del 2009 y luego ganar la división por tres años consecutivos, no hay palabras para describir esto", expresó el catcher Alex Ávila. "Es un logro increíble. Es decir, jugar en esta liga cinco años y avanzar a la postemporada en tres de ellos, ganar la división tres veces, es increíble. Es algo que tienes que disfrutar al máximo porque no sabes si volverá a suceder".

Ávila era novato en ese equipo del 2009. Justin Verlander se encontraba en su cuarta temporada, pensando que estaba muy cerca de regresar a la postemporada. Fue una lección para él. Cuando se le preguntó si llegó a imaginar que los Tigres podrían ganar tres banderines seguidos, Verlander honestamente dijo sí.

"Sí lo imaginé", subrayó, "pero eso fue en 2006. Era mi año de novato. Todo parecía tan fácil para mí. Pensé que sucedería cada año. Pero rápidamente me di cuenta que ese no era el caso. Eso me permite ahora disfrutar de todo esto".

Los Tigres llegaron al final de la campaña del 2009 habiendo desperdiciado una ventaja de tres juegos con cuatro partidos por disputar, preguntándose qué tendrían que hacer para regresar a la postemporada después de disputar la Serie Mundial en 2006. A nadie le afectó tanto lo sucedido en ese último juego del 2009 como al venezolano Miguel Cabrera, quien no pudo ocultar su tristeza en el clubhouse.

"Nos rompió el corazón a todos. Fue un día triste para nosotros", recordó el presidente/gerente general Dave Dombrowski.

Mientras celebraban en el clubhouse de los visitantes en el Target Field cuatro años después, los Tigres se convirtieron en el primer equipo desde los Mellizos del 2002 al 2004 en ganar la División Central de la L.A. en tres años seguidos.

En ese entonces, con los Tigres sumidos en el sótano, el propietario del club Mike Ilitch se atrevió a señalar a los Mellizos como un ejemplo de lo que ellos mismos querían ser. Ahora, los Tigres han logrado justo eso.

"Este club, esta organización, ha ganado por años, los Mellizos", dijo Dombrowski, "y estábamos tratando de igualarlos por años y jugar a la par con ellos. Es gratificante. Hemos cambiado mucho desde que llegamos aquí, ha sido fenomenal".

Se trata del primer equipo de los Tigres en ganar tres banderines de manera consecutiva desde que ganaron la división tres veces seguidas de 1907 a 1909.

"Pasamos de ser un equipo sotanero del que todo mundo se burlaba a un equipo contendiente y ganador cada año", destacó Verlander. "Muchos jugadores ahora quieren venir a jugar aquí, y eso tiene mucho que ver con la creación de una franquicia ganadora. Necesitas contar con peloteros que les guste jugar aquí. Mucho de esto se lo debemos a Dave y al Sr. Ilitch y a toda la directiva, porque ellos han hecho un excelente trabajo a la hora de armar el rompecabezas aquí".

Ahora con la postemporada asegurada, Leyland, quien se unió a Tony La Russa como los únicos dirigentes en guiar a dos franquicias diferentes a tres títulos divisionales de manera consecutiva, deberá tomar decisiones importantes en torno a situaciones que aquejaron al equipo en las últimas dos semanas.

El timonel debe decidir qué tanto descanso le dará a un lastimado Cabrera, cuyos problemas abdominales y en la ingle han mermado su juego por casi tres meses, pero cuyo timing en el plato Leyland no desea perder si lo deja fuera de acción por mucho tiempo. También debe decidir de qué forma acomodará su saturada rotación para la Serie Divisional de la Liga Americana, una tarea que le será más fácil con cuatro días de descanso antes del Juego 1 el 4 de octubre.

Y por último, Leyland y la directiva del club deberán concretar sus planes para el dominicano Jhonny Peralta, cuya suspensión de 50 juegos por su papel en el escándalo de la clínica Biogénesis terminó el miércoles. Dombrowski dijo el miércoles que Peralta será activado a tiempo para disputar la última serie de la temporada en Miami el viernes. La pregunta es si el dominicano será tomado en cuenta para la postemporada.

Las respuestas a todas esas interrogantes llegarán en los próximos días. En cuanto a lo sucedido el miércoles por la noche, los Tigres se aseguraron de disfrutarlo al máximo.