Joe Maddon sabe cómo hacer sentir cómodos a sus jugadores. (Patrick Smith/Getty Images)

ST. PETERSBURG - La franquicia de Tampa Bay ha registrado seis temporadas ganadoras de manera consecutiva. Esto es bueno, no sólo para los Rays, pero para el béisbol.

La sexta campaña seguida con récord positivo, lograda de manera oficial esta semana, coloca a los Rays en un grupo bien exclusivo. En cuanto a rachas consecutivas de temporadas ganadoras se refiere, los Cardenales de San Luis también tienen seis. Los Yankees de Nueva York tienen 20.

Para los Rays, esto ha significado más que simplemente terminar el año con marca superior a los .500. Han calificado para la postemporada tres veces en esos seis años. Los pupilos de Joe Maddon se encuentran en posición de calificar a su cuarta postemporada como ganadores de uno de los dos Comodines de la Liga Americana. Los floridenses recuperaron el liderato en la lucha del Comodín con una fascinante victoria por 4-3, en 12 entradas sobre los Rangers de Texas el miércoles por la noche.

En las últimas seis campañas, Tampa Bay también ha ganado dos banderines del Este de la Liga Americana y un título de liga. Y en esas seis temporadas, los Rays cuentan con el segundo mejor récord de temporada regular de todo el béisbol. Sólo los Yankees, de nuevo, tienen una mejor marca en ese periodo.

Si observamos lo que Tampa Bay logró en su primera década como franquicia, con sólo una campaña finalizando por encima del sótano y sólo una temporada con 70 victorias, no había evidencia suficiente para pensar que serian capaces de convertirse en un equipo ganador de manera consistente.

Pero una directiva de primer nivel, desde el propietario principal Stuart Sternberg, pasando por el presidente Matt Silverman, hasta el vicepresidente ejecutivo de operaciones de béisbol Andrew Friedman y el manager Joe Maddon, han convertido a este equipo en una organización ganadora. El comisionado Bud Selig, de hecho, se refiere a los Rays como "una franquicia deportiva modelo".

Y el éxito de los Rays llegó contra todos los pronósticos. La organización no cuenta con los mismos recursos que sus rivales de división. A pesar de su éxito desde 2008, los Rays, quienes han pujado sin éxito por la construcción de un nuevo estadio, no han podido atraer a la cantidad suficiente de fanáticos que realmente merecen. Ocupan el último lugar en Grandes Ligas en asistencia esta campaña.

Aun así, cuando ves jugar a los Rays, normalmente ves a una escuadra sólida en pitcheo y defensa. Tampa Bay depende de un núcleo de talentosos abridores hechos en casa, y el club ha suplementado su talento a base de canjes bien astutos. El juego del miércoles exhibió a dos adquisiciones vía cambio, el jardinero Wil Myers, obtenido en un canje con los Reales, y el pitcher abridor Chris Archer, quien llegó vía cambio desde los Cachorros. Ambos son candidatos legítimos para el trofeo al Novato del Año por la Liga Americana.

Siempre que pueden, los Rays tratan de utilizar lo último en estadísticas y sabermetría disponibles.

Pero los Rays también cuentan con un manager humanista. Maddon hace todo lo posible dentro de su rango de inteligencia e imaginación para crear un ambiente en el cual los jugadores puedan, mientras forman parte de un esfuerzo colectivo, estar también cómodos siendo ellos mismos.

"Quiero creer que ser tú realmente cuenta", manifestó Maddon el miércoles. "No soy el tipo de manager controlador. Si algo deseo controlar es que mi jugador se sienta bien siendo él mismo y no sienta que tiene que actuar, vestirse o ser de otra manera.

Major League Baseball apoya a esta franquicia a través de un sistema de repartición de utilidades destinado a incrementar el balance competitivo. Económicamente el balance en Grandes Ligas es disparejo, pero sí le permite a los Rays de Tampa Bay hacer algo más que competir. Pueden ser nombrados entre los equipos élite de todo el béisbol.

Esta franquicia significa un modelo para la idea de que un club con ganancias relativamente bajas n está destinado a ser un perdedor, ni a tampoco verse limitado en el terreno de juego. Existen solamente tres equipos en las Mayores que pueden jactarse de ser un club ganador en cada una de las últimas seis temporadas. OK, esto no es como ganar una Serie Mundial, pero sí es un logro de mucho significado. Este equipo de Tampa Bay representa una parte de lo que es bueno para el béisbol.