Contento en el desierto
Felipe López a gusto con los Diamondbacks ahora
Por Jesse Sánchez / LasMayores.com
05/06/09 1:53 PM ET
El segunda base boricua de los Diamondbacks, Felipe López, no quiere hablar mucho del pasado, sobre todo su estadía con los Nacionales de Washington y las críticas que recibió en ocasiones con el equipo de la capital."No soy el tipo de persona que...bueno, digamos que estoy contento de estar aquí (en Arizona)", dijo López.
Efectivamente, el nativo de Bayamón parece estar feliz en el conjunto del desierto, bateando .314 con tres jonrones en sus primeros 26 juegos con los Diamondbacks.
López ha encontrado un ambiente positivo en Arizona, muy diferente al pasado, ya que el infielder dice que dejo que la "negatividad" afectara su esfuerzo y enfoque en el terreno con Washington. Cuando los Nacionales intentaron pero no pudieron cambiarlo el año pasado, lo dejaron libre.
Terminaría el 2008 en San Luis, donde bateó .385 en 43 partidos.
"Estoy contento de estar aquí en Arizona y eso lo dice todo", dijo López, de 28 años de edad. "La pasé muy bien en San Luis. Es una gran organización y solamente puedo decir cosas positivos sobre ellos. Con los Nacionales, pues no resultó, pero son una franquicia joven y están tratando de desarrollarse."
Para López, muy poco ha sido fácil. Nacido en Bayamón, nunca tuvo una relación estrecha con su madre. Vino a Estados Unidos como niño porque su madrastra recibía tratamiento por leucemia, enfermedad que al final le quitó la vida.
El talento de López siempre fue evidente, aún como muchacho en la Florida. Lo que no se veía era lo que tenía en su cabeza.
Durante su estadía en Washington se supo que López se crió en una casa de mucho abuso. En 1998, fue seleccionado como primero por los Azulejos (octavo en el draft general) y firmó un contrato de US$2 millones en agosto de dicho año. A unos días de eso, el padre de López, Felipe López Sr., fue sentenciado a 20 años de prisión por dos cargos de abuso de niños.
López ha dicho que nunca dejó que los problemas de su padre afectaran su juego. También afirma que esa etapa de su vida pertenece al pasado.
El segunda base también quiere que se sepa que los muchos tatuajes que se le ven no tienen ningún significado especial.
"Simplemente me gustan los tatuajes."
En el terreno, López ha tenido una carrera interesante. Jugó en 134 partidos por Toronto entre el 2001 y el 2002, antes de pasar a Cincinnati para partes de cuatro temporadas, empezando en el 2003. En el 2005 con los Rojos, el boricua participó en el Juego de Estrellas, conectando 23 cuadrangulares ese año con promedio de .291.
Luego hubo altibajos en Washington, su breve estadía con los Cardenales y la firma de un nuevo contrato de un año y US$3.5 millones con los Diamondbacks.
"Para un jugador que ha tenido que cambiar de posición mucho, ha hecho el ajuste muy bien a la segunda", dijo el manager de los Diamondbacks, Bob Melvin. "Se ha visto muy bien. No lo conocía para nada hasta que llegó aquí. Ves lo que hizo en Washington y lo que hizo en San Luis, y no sabes qué lo motiva, pero ha sido un gran compañero y ha caído bien en el clubhouse."
Es parte del plan de López de enfocarse en el presente.
"Me encanta aquí. Siento que soy parte de la familia", dijo López. "Es porque los muchachos aquí son un gran grupo. Me dieron la bienvenida y no podría estar en mejor lugar ahora mismo."
Este artículo no estuvo sujeto a la aprobación de Major League Baseball ni sus equipos.
